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martes, 4 de abril de 2017

PABLO NERUDA - POEMA


UNA DE LAS COSAS MAS AGRADABLES

 DE LA VIDA:

VER COMO SE FILTRA EL SOL

 ENTRE LAS HOJAS. 

P. NERUDA.

Resultado de imagen para SOL A TRAVES DE HOJAS IMAGEN

lunes, 30 de enero de 2017

PABLO NERUDA Y EL SOL



A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.

Otra vez, ya se sabe, y para siempre
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar
mi propaganda de cristalería.

No sé por qué le toca a un enlutado
de origen, a un producto del invierno,
a un provinciano con olor a lluvia
esta reverberante profesión.

A veces pienso imitar la humildad
y pedir que perdonen mi alegría
pero no tengo tiempo: es necesario
llegar temprano y correr a otra parte
sin más motivo que la luz de hoy,
mi propia luz o la luz de la noche:
y cuando ya extendí la claridad
en ese punto o en otro cualquiera
me dicen que está oscuro en el Perú,
que no salió la luz en Patagonia.

Y sin poder dormir debo partir:
para qué aprendería a transparente!

Hoy, este abierto mediodía vuela
con todas las abejas de la luz:
es una sola copa la distancia,
al territorio claro de mi vida.


Y brilla el sol hacia Valparaíso.

martes, 10 de enero de 2017

BELLA IMAGEN


DEBAJO DE TU PIEL...
VIVE EL SOL.
Pablo Neruda.

EL SOL de PABLO NERUDA

A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.

Otra vez, ya se sabe, y para siempre
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar
mi propaganda de cristalería.

No sé por qué le toca a un enlutado
de origen, a un producto del invierno,
a un provinciano con olor a lluvia
esta reverberante profesión.

A veces pienso imitar la humildad
y pedir que perdonen mi alegría
pero no tengo tiempo: es necesario
llegar temprano y correr a otra parte
sin más motivo que la luz de hoy,
mi propia luz o la luz de la noche:
y cuando ya extendí la claridad
en ese punto o en otro cualquiera
me dicen que está oscuro en el Perú,
que no salió la luz en Patagonia.

Y sin poder dormir debo partir:
para qué aprendería a transparente!

Hoy, este abierto mediodía vuela
con todas las abejas de la luz:
es una sola copa la distancia,
al territorio claro de mi vida.

Y brilla el sol hacia Valparaíso.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA MAMADRE DE PABLO NERUDA


 



Pablo Neruda



 

La mamadre


 


La mamadre viene por ahí,
con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
—nunca pude
decir madrastra—,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, ¿cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocinó, planchó, lavó,
sembró, calmó la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya podía
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al pequeño ataúd
donde por primera vez estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.

 

martes, 20 de agosto de 2013

AL GOLPE DE LA OLA ...PABLO NERUDA


Al golpe de la ola
Al golpe de la ola contra la piedra indócil
la claridad estalla y establece su rosa
y el círculo del mar se reduce a un racimo,
a una sola gota de sal azul que cae.

Oh radiante magnolia desatada en la espuma,
magnética viajera cuya muerte florece
y eternamente vuelve a ser y a no ser nada:
sal rota, deslumbrante movimiento marino.

Juntos tú y yo, amor mío, sellamos el silencio,
mientras destruye el mar sus constantes estatuas
y derrumba sus torres de arrebato y blancura,

porque en la trama de estos tejidos invisibles
del agua desbocada, de la incesante arena,
sostenemos la única y acosada ternura

domingo, 5 de agosto de 2012

ODA AL SOL ...PABLO NERUDA

ODA AL SOL
Pablo Neruda
No conocía el sol.
Viví en invierno.
Era
en los montes australes.
Las aguas
invasoras
sostenían
la tierra,
el firmamento era
un pálido paraguas
desbordado,
una medusa
oceánica
de cabellera
verde.
Llovía
sobre el techo,
sobre las hojas negras
de la noche,
bajaba
agua celeste
desde los desdentados
ventisqueros.
Después crucé los climas.
Y en el desierto,
redondo, arriba, solo,
el sol de fuego
con sus deslumbradoras
crines rojas,
el león en su círculo
de espadas,
la flor central
del cielo.
Oh sol,
cristal paterno,
horario
y poderío,
progenitor planeta,
gigante
rosa rubia
siempre
hirviendo de fuego,
siempre
consumiéndote
encendido,
cocina
cenital,
párpado
puro,
colérico y tranquilo,
fogón y fogonero,
sol,
yo quiero
mirarte
con los viejos
ojos de América:
guanaco
huracanado,
cabeza
de maiz,
corazón amarillo,
lunar de oro,
cuerpo quemante,
zanahoria ardiente,
hermosa
es tu mirada,
apenas tocas
la rama
nace
la primavera,
apenas,
cola de ámbar,
tocas
los trigales
y se derrama el trigo
repitiendo
tu forma,
pan,
pan del cielo,
horno sagrado,
tú no fuiste
estrella blanca,
hielo,
diamante congelado
en la mirada
de la noche:
fuiste
energía,
diurno,
fuerte fecundador, potro celeste
seminal semillero
y bajo
tu palpitante pulso
la
% semilla
creció,
la tierra
desnudó su forma verde
y nosotros
levantamos
las uvas
y la tierra
en una copa
ardiendo:
te heredamos:
somos
hijos
del sol y de la tierra.
Los hombres
de América
así fuimos creados,
en nuestra sangre
tierra y sol circulan
como imanes nutricios,
y te reverenciamos
esfera tutelar, rosa de fósforo,
volador
volcán del cielo,
padre de cordilleras,
tigre germinador,
patriarca de oro,
anillo
crepitante,
germen total, incubador profundo,
gallo del universo.